Las técnicas de psicoprofilaxis clásicas proponen métodos para conocer mejor el cuerpo, practicar técnicas de respiración y aprender sobre los procesos del parto, permitiendo una mejor percepción de los mismos.
Este tipo de técnicas concentran su trabajo en un tipo de relajación orientado a la tranquilidad del cuerpo y de los músculos.
Este estado de tranquilidad, de soltura y de distención muscular es necesario y por ende es importante que las futuras madres se entrenen en este sentido durante el embarazo, en vista del parto.
Sin embargo, el parto implica también una intensidad corporal extrema (lo que va más allá de simplemente el dolor) y su dimensión afectiva es primordial.
Por consecuente, es imprescindible abordar en la preparación del parto, los aspectos afectivos y las inquietudes expresadas en términos de inseguridad, miedo, aprehensión, nerviosidad y otros sentimientos negativos.
La preparación sofrológica se fundamenta en la percepción acentuada del cuerpo (sus cambios, las percepciones de peso, temperatura, estado, posición, tensión-relajación…). El concentrarse en el mismo permite abordar las dimensiones afectivas de la experiencia del embarazo y parto en un estado que va más a allá de la relajación: lo que se busca es la serenidad y los medios para alcanzarla y mantenerla.
El objetivo de la práctica sofrológica es el de liberar las sensaciones experimentadas de los sentimientos negativos que pueden asociarse y acentuar los sentimientos positivos y constructivos como la confianza, la ilusión de conocer a su bebé, el amor y el apoyo de la pareja, de los acompañantes… sin olvidarse de la capacidad de dar la vida.
El estado de conciencia sofrónica y sus aplicaciones
Aplicando diversas técnicas de relajación musculares y mentales (Jacobson, Schulz, eutonía), la persona que practica la sofrología alcanza un estado meditativo que permite concentrarse en las manifestaciones del cuerpo (sensaciones agradables, neutras, desagradables).
El estado mental que se consigue es llamado “sofroliminal” y es similar al estado hipnótico, diferente al estado de vigilia y de sueño.
La ventaja de este estado reside en la posibilidad de concentrar la atención del paciente en sus manifestaciones corporales. En este estado de conciencia se entrena a construir mentalmente y a través de movimientos específicos, un esquema corporal completo que permite ubicar con precisión las zonas del cuerpo que presentan los mayores cambios durante el proceso del parto, para acompañar estos cambios en ese estado de conciencia serena, movilizando los recursos que están presentes.
La preparación durante el embarazo
La práctica regular de la sofrología permite profundizar el conocimiento del cuerpo e identificar mejor las características específicas de la “vivencia” del cuerpo en el estado sofrónico. El término vivencia denota el encuentro de nuestra concentración (nuestra mente) con nuestro cuerpo en el estado de serenidad propio a la práctica sofrológica.
Esta práctica regular va a permitir en un primer momento el descubrimiento de los efectos positivos de la práctica, para luego avanzar hacia la conquista de la técnica, finalmente produciendo transformaciones en la percepción de los estados y sensaciones del cuerpo: el dolor va a percibirse de manera diferente y los estados emocionales van a orientarse a lo positivo.
Esta evolución es perceptible a partir de la 3ª práctica y se manifiesta por testimonios como este: “Al principio solo podía sentir las sensaciones de mi cara, de mis manos y de los pies. Ahora ya siento como se relajan el cuello y los hombros, es muy agradable cuando me relajo en esta zona porque ahí se acumula toda la tensión del trabajo en la computadora” (Ana, 32 años)
La aplicación durante el parto
La practica regular de la sofrología va a hacer posible que las futuras madres alcancen el estado de relajación profunda y de conciencia de las manifestaciones corporales y su orientación hacia lo positivo de manera cada vez más rápida.
Si la preparación ha comenzado varias semanas antes del parto y ha sido regular, se observa que las parturientas pueden vivir mejor sus contracciones y postergar o prescindir del recurso a la anestesia.
Incluso cuando la futura madre no ha podido entrenarse de manera intensiva, a partir de la 8ª práctica ya le es posible mantenerse en estado de conciencia sofrónica durante dos o tres horas. Por esta razón, se aconseja empezar la práctica cuando el equipo médico estima que el proceso del parto está establecido en su fase activa desde hace por lo menos una media hora.
Artículo inspirado de los libros:
La Sophrologie pour la future maman, del Dr Alain-Pierre Wattel
Sophrologie, Fondements et Methodologie, del Dr Patrick-André Chéné
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